jueves, 5 de marzo de 2020

Apuntes sobre la proyección

Dentro de los mecanismos de defensa que describió Freud, está el de la proyección. Explicado de manera muy simple, cuando éste se activa se produce un desplazamiento hacia otra persona de un conflicto que no puedo aceptar como propio. Puede ser que el dilema trate tanto de atributos "positivos" como "negativos", da igual. Lo interesante acá es que aquello que resulta intratable para mi aparato psíquico, lo proyecto hacia un tercero como una forma económica de resolverlo. Es decir, al ver ese conflicto en un otro, "creo" que no está más en mi y que pasa a ser propiedad exclusiva de él.
Lógicamente, esto es inconsciente y de naturaleza acuosa. Se puede meter por cualquier hendija vincular sin que logremos siquiera advertirlo.
Entonces cuando sucede, puede resultar sumamente difícil no caer en conductas reactivas y en espirales interminables de palabras que, lejos de aclarar, suman confusión y desgaste. Casi sin darnos cuenta, podemos terminar hablando de lo que el otro dice que nos pasa, de lo que no ve, de cómo nos hace sentir, o de lo que fuere. Siempre subrayando la nota de que el conflicto está ahí afuera y que no es mi propiedad. 
Bajo premisas compatibles, Paul Ekman tomo la tragedia de Shakespeare  e introdujo el concepto de "error Otelo". Un poco la cuestión trata sobre los desaciertos en los que caemos cuando interpretamos las conductas y emociones de los demás desde la estrechez y lo incompleto de nuestra óptica. 
A modo de  puente puedo decir que cuando todo lo que veo valida lo que pienso, siempre es mucho más fácil liberar el proyector que todos llevamos dentro.
No obstante, también es un momento interesante para plantearse un par de cuestiones.
Por ejemplo, ¿realmente es todo como yo lo pienso, vivo y siento?
¿Realmente eso está pasando?

Personalmente me encantaría poder decir que no caigo en esa; que todo lo que proyectan sobre mi no tiene nada que ver conmigo.
También me encantaría poder decir que todo lo que proyecto sobre cualquier tercero está por demás chequeado y acertado. 
Agregaría incluso que si el otro no lo ve es justamente porque está demasiado fijo en sus ideas.
Finalmente, desearía que cualquier proyección -mía o ajena, para el caso es lo mismo- pudiera finalizar con un "eyyyy, no me vengas con esa y no me metas en tu película; si va a ser así, mejor andá a pedir laburo a Netflix".
De verdad me encantaría. 
Pero la negación es otro mecanismo de defensa y sabemos que la cosa no siempre puede funcionar así.
Porque en el fondo, nadie te mete en un lugar en el que no tengas nada que ver.

Si aflojamos un poco la armadura y abrimos el mapa, podemos ver que detrás de toda proyección se encuentra una mitología personal, vincular, familiar y social.
Con esto quiero decir que no es para nada azaroso lo que se proyecta sobre mí así como tampoco lo es lo que proyecto sobre los demás. Desde ambos lados, necesitamos algo que oficie de gancho para sacar hacia afuera nuestras partes no resueltas.
Por detrás de cada disfraz que nos tiramos, siempre aparece una coherencia sutil que elige el talle, el color y hasta el papel con el que se lo envuelve. 
Cuidado, esto no quiere decir que toda proyección sea verdadera en el sentido de que se corresponda con la realidad. 
Desde ya que no.
En algún punto, sostener eso sería demasiado simplista. Y aquel que lo asuma así puede pagar un costo demasiado elevado.
Lo que quiero plantear es que, si acaso tenemos la capacidad de ir un poco más allá de lo superficial, podemos ver parte del argumento que estamos representando como si se tratase de una obra de teatro.
Puesto que todas las proyecciones son hijas de su tiempo y de los vínculos dónde aparecen, puede ser una tarea interesante el tratar de descubrir el papel que nos esforzamos en representar.  
Quizás ese texto nos hable de que tenemos una sola manera de ver y hacer las cosas que inevitablemente va a hacerse añicos.
Quizás narra algo que salió mal hace mucho tiempo y que con amor ciego e infantil queremos arreglarlo. 
Quizás cuente que tenemos expectativas demasiado disociadas de la realidad. 
O ideales demasiado opresivos para nuestro día a día. 
La trama puede ir por cualquier lado.
Pero si queremos llegar a ese núcleo y ver aquello que anima esos relatos, precisamos salirnos del juego de las representaciones y entrar en otro espacio.
Lo que sería interesante poner en acto es un modo de fracturar amorosamente -no podía ser de otro modo- los hechizos que atan nuestros ojos a nuestro ombligo. De alguna manera necesitamos sentirnos habilitados e invitados para alzar la mirada hacia una dirección más amplia.
Bert Hellinger decía que en última instancia, el asunto trataba acerca de quien iba a pagar el precio por ver un poco más.
Si bien cuando hablaba de esto lo hacia en referencia a dinámicas mas complejas, personalmente creo que también eso aplica acá.
Naturalmente hay un precio por abrir el campo, y el de las proyecciones no es ajeno. 
No siempre es grato abrir los ojos hacia donde apunta cualquier luz.
Primero porque el movimiento inicial es asumir que los teníamos cerrados. 
Y segundo porque requiere inventar la propia y equilibrada dosis de valentía, humildad, dignidad, vulnerabilidad y vocación.
Cierto es que este movimiento no asegura que quedemos santos y salvos de cualquier proyección. Pero al menos abre la posibilidad que entremos desde otro lado, ojalá menos corrosivo e inconsciente. 

En última instancia, se trata sobre todo de suspender las ideas que tengo sobre la realidad, para que al verme dentro de ella pueda comprender como estoy observando lo que pasa.
La apuesta es entender un poco más de la profundidad que tienen esos juegos y verlos en una dimensión más completa dónde se reemplacen las acusaciones subjetivas por preguntas más inclusivas.
La invitación es a que reconozcamos esas dinámicas en su dimensión sistémica y a que encontremos una forma más creativa para apropiarnos, reincorporar y resolver ese conflicto dentro en nosotros mismos.
Que el otro pueda ser un legítimo otro y no la pantalla de nuestro cine particular.





viernes, 14 de febrero de 2020

Liz Greene acerca de qué significa expresar el sol

Audiencia: Estoy interesado, muy interesado en la gente como Mozart, quien pareció vivir el Sol realmente. Él creó en una pobreza horrenda. Esto me dice algo sobre la apuesta o el riesgo. Lo que creaba podría valer algo para los otros, pero a él no le valía cualquier cosa. 

Liz: Sí, es una apuesta. No hay ninguna garantía de aceptación colectiva. Cuando hacemos el esfuerzo de vivir el Sol, no podemos dar recompensas por sentado. No existe ninguna recompensa. Nosotros en ocasiones no podemos obtener la confirmación de lo que queremos. Su trabajo es apreciado. Como Apolo, podemos ser rechazados. Dafne prefirió hacerse un árbol de laurel antes que rendirse a los brazos del dios. No hay ninguna garantía que la luz será bien recibida. El Sol no brilla por el placer de una recompensa. 

Audiencia: Seguramente, si uno cree en sí mismo, el mundo externo le recompensará. 

Liz: Bien, esto parece realmente agradable cuando usted lo dice. Pero dar expresión al Sol con la suposición de una recompensa mundana es contradictorio con la propia naturaleza del Sol. Precisamente así no surte ningún efecto. ¿No puede ver usted la paradoja? El acto de devoción necesaria para el trabajo creativo requiere una renuncia al control, que significa, entre otras cosas, un abandono de la expectativa de que las golosinas vendrán luego. Se parece bastante a la devoción religiosa, y es quizás incluso idéntico. Hay un sacrificio implícito. Si acepta la esperanza de que Dios le recompensará, es equivalente a hacer un trato, entre el punto que le falta para completar la obra y la bondad de Dios. También, usted insinúa que la vida es siempre justa, y que los tipos buenos siempre ganan el premio. Esto pasa en películas de Walt Disney. Pero aquí sobre este planeta, los tipos buenos a veces pierden, y no es porque ellos no sean talentosos. También, la creencia en uno mismo no es siempre fácil de obtener. Es sumamente espantoso caminar con una pierna fuera y decir, voy a meter todo mi corazón y mi alma a este proyecto, o en este ideal, o en este camino de la vida. Inseguridades profundas y daños pueden hacerlo bastante imposible. Si esto es la contribución posible, de alguien puede o no poder ser recompensado. Uno no lo hace por la recompensa. Uno lo hace porque debe. La vida no fue justa para Mozart. Murió en la pobreza y fue enterrado en una fosa común. A nosotros se nos recompensó con su música. 

Audiencia: ¿Dónde estaría la música si él se hubiera rendido? 

Liz: Claro. Pero él no se rindió, porque él no vivía el Sol por la recompensa. La mayor parte de nosotros no somos Mozart, y no tenemos la capacidad de transcribir directamente la Música de las Esferas. Nos movemos pesadamente, solo tenemos un pequeño vislumbre de brillantez. Es más difícil creer en uno mismo cuando sólo se consigue vislumbrar obstáculos. Es más fácil si la música fluye por uno transcribiendo el alcance de la locura. No hay ningún valor en lloriquear: ¡siento vergüenza de mí! ¡Me he rendido!. Nos rendimos en algún punto, y luego tenemos que intentarlo otra vez. Es el proceso del Sol. Muchas veces en la vida, nos atemorizamos y traicionamos al Sol. Entonces nos reponemos, y la próxima vez quizás tengamos más coraje. El Sol siempre atenúa la oscuridad y lucha con la serpiente y luego se eleva otra vez. Desistir no es una declaración de cobardía o de fracaso. Pero necesitamos saber cuando y por qué hemos tenido bastante, y cuando tenemos que conservar nuestra energía o trabajo para curar algo hasta que estamos listos para intentarlo otra vez. Sólo si nos rendimos permanentemente podemos terminar en peores dificultades, porque entonces podemos estar abriendo la puerta a muchas clases de enfermedad, física o psicológica. Si nos rendimos prematuramente en la vida y nos rendimos para siempre, podemos pagar un precio terrible. Si permanecemos leales, podemos sufrir por ello, y nunca podemos conseguir el reconocimiento que merecemos. Pero tenemos que seguir intentándolo.




martes, 28 de enero de 2020

Nunca sabremos como eran las cosas

Te voy a contar lo que voy a hacer
Cada vez que este triste, voy a llorar
Cada vez que este enojado, voy a respirar
Cada vez que me aparezcan las ganas de llamarte o de escribirte, voy a cocinar budín de zanahoria
Cada vez que te extrañe, voy a recordar lo lindo que fue
Cada vez que me escribas, voy a hacerme el distraído o el desinteresado
(si... me sale fatal, ya te habrás dado cuenta)
Cada vez que lea un libro y tenga ganas de pasarte una partecita, voy a anotar tus iniciales en el margen
Cada vez que mire un mapa, voy a imaginar que estamos planeando un viaje 
Cada vez que escuche una canción que hable de vos, voy a tratar de memorizar la letra y de pensar como la cantarías
Cada vez que haga tostadas, voy a sospechar que estás dibujando en la mesa del living
Cada vez que vea algo y me den ganas de regalártelo, voy a fantasear con una sonrisa tuya
Cada vez que vea un tilo, voy a tratar de no pisar las ramitas del piso
Cada vez que pase por un lugar donde nos reímos, voy a suspirar tres veces
Cada vez que me encuentre con una foto tuya, voy a decir al aire "hola hermosísima"
Cada vez que no pueda dormir, me voy a poner las manos en el pecho imaginando que es tu corazón el que late
Cada vez que aparezca con velocidad algún reproche, sólo voy a frenar para decirte "muchas gracias".
Cada vez que me enmarañe en la ducha y quedes enredarda en una de mis discusiones imaginarias, sólo voy a cambiar tu nombre por el mío para que el agua se lleve la mufa.
Cada vez que me tome un fernet en el balcón, voy a brindar con la noche por tu magia.

Así hasta que pase
porque esto seguro va a pasar
(los dos bien lo sabemos)
pero mientras tanto
tengo que hacer todo eso
y un poquito más también.
Vaciar ese cielo y esa lluvia
para que luego
con el sol de alguna primavera
me sienta profundamente agradecido
por el hermoso jardín que dejaron tus manos.




lunes, 30 de diciembre de 2019

"Esa belleza"; John Berger

El deseo sexual, si es recíproco, origina un complot de dos personas que hacen frente al resto de los complots que hay en el mundo. Es una conspiración de dos.

El plan es ofrecer al otro un respiro ante el dolor del mundo. No la felicidad sino un descanso físico ante la enorme responsabilidad de los cuerpos hacia el dolor.

En todo deseo hay tanta compasión como apetito. Sea cual sea la proporción, las dos cosas se ensartan juntas. El deseo es inconcebible sin una herida. Si hubiera alguien sin heridas en este mundo, viviría sin deseo.

El cuerpo humano realiza proezas, posee gracia, picardía, dignidad y otras muchas capacidades, pero también resulta intrínsecamente trágico como no lo es ningún cuerpo de animal (ningún animal está desnudo).

El deseo anhela proteger al cuerpo amado de la tragedia que encarna y, lo que es más, se cree capaz. La conspiración consiste en crear juntos un espacio, un lugar de exención, necesariamente temporal, de la herida incurable de la que es depositaria la carne. Ese lugar es el interior del otro cuerpo. La conspiración consiste en deslizarse al interior del otro, allí donde no se les pueda encontrar. El deseo es un intercambio de escondites (hablar de «volver al útero» es una vulgar simplificación).

Tocar una pierna con mano de amante. Que sea para excitar o para relajar no supone diferencia alguna. El tacto aspira a alcanzar, más allá del fémur, la tibia o el peroné, el propio corazón de la pierna, y el amante completo espera acompañar ese gesto y habitar en él. No hay altruismo en el deseo. Al principio están implicados dos cuerpos y la exención, siempre y cuando se logre, los protege a ambos. La exención es inevitablemente breve y, sin embargo, lo promete todo. La exención suprime la brevedad y con ella las penas asociadas a la angustia de lo efímero.

Ante la mirada de una tercera persona, el deseo es un breve paréntesis. Desde dentro, una inmanencia y una entrada en la plenitud. Normalmente la plenitud se considera una acumulación. El deseo revela que es un despojamiento: la plenitud de un silencio, de una oscuridad.



viernes, 27 de diciembre de 2019

Apuntes para una ecología vincular II

Compartir intimidad es un juego serio
Hacerlo desde el amor
Solo si hay amor
Y con quienes se traten con amor
Eso no habla de contratos, sino de disposiciones 
El amor como energía de base
Que abra el contexto hacia el juego, la responsabilidad, el entender, el acompañar y la sutileza
Que todo pueda ser transformado en un caricia 
Nada de romanticismo barato
Acá cobra relevancia la textura de la conexión
La creatividad antes que la calentura
El aporte antes que el desgaste, que el desagote 
Y no, no es que la parte instintiva y animal deba ser tachada, cancelada, borrada
Tan solo hablo de ponerla al servicio de algo más grande
Que compartir la intimidad sea toda una experiencia global
Que la piel sea un patio de juegos
Quedar adherido por la respiración 
Si pasa arriba, que pase abajo 




viernes, 13 de diciembre de 2019

"Me peleé a los gritos con el manager del Spa"; Carla Quevedo

SOS ESA SILLA PRECIOSA DE LOS AÑOS 60 QUE ENCONTRÉ EN EL EJERCITO DE SALVACIÓN

Te traje a casa
Te mostré mis libros y las tetas
Te leí algún que otro poema cursi

No me imaginé las termitas
Que te vaciaban por dentro
Hasta que quise apoyarme en vos

Lo barato sale caro
Se mira y no se toca
Acá nacen los etcéteras

Soldado lleno de heridas
Donde quise meter la mano
Crujidos de dolor.

Desde afuera no se notaba.




FRASES HECHAS O CÓMO SE SUPONE QUE EL “PODRÍA SER PEOR” SEA UNA FORMA DE CONSUELO

Al que madruga lo desvelan los recuerdos
Es mi comportamiento autodestructivo y me masturbo por teléfono con un ex que me hizo mierda y no veo hace seis años si quiero
No hay ataque de pánico que por angustia reprimida no venga
Depresión clínica mata galán
Dime con quien te masturbas y te diré qué carencia infantil tienes
Mejor mal acompañada que sola
Más vale autosabotaje en mano que cien posibilidades de rechazo en mano
Más vale fantasía conocida que realidad por conocer
Más vale que falte y no que llegue y no alcance
Lo que no te mata te hace ir a terapia 3 veces por semana
Roma no se hizo en un día y mi incapacidad de sostener relaciones sexuales satisfactorias con una pareja estable tampoco
Siempre que paró volvió a llover
A amor y fortuna, resistencia total.

Lo que sí, nadie es profeta en su tierra.




HOY ME TATUO (O BUSCANDO TU AMOR Y VALIDACIÓN)

Sigo practicando la brazada y la patada de crol
todavía no puedo dejar de ahogarme ni pego laburo
Soy infeliz y me muero de embole
La gente cree que soy graciosa e inteligente porque me río de mi misma
pero cuando digo yo, estoy hablando de ellos.

Mis amigas saben cómo ser felices
una dejó de ser amiga para convertirse en madre
otra se enamoró y se casó
otra simplemente sabe Cómo ser soltera*

A mí me cortaron de esa película.

Abro todas las puertas y nunca las atravieso
Abro mis mensajes de Instagram
Y TE ENCUENTRO A VOS

Me excito y por un minuto siento que la felicidad no siempre 
está un paso más allá casi siempre estoy triste deberías estar acá
ahora mi alegría necesita testigos.

Estuve intentando escribir este poema los últimos seis días
Todo lo que quiero es gustarte.


*Cómo ser soltera es el título de una megaproducción cinematográfica de la Warner en la que participó la autora pero en la que, en el corte final, fue excluida



viernes, 6 de diciembre de 2019

"Este mundo asqueroso"; Pema Chördön

Este mundo asqueroso, esta gente asquerosa, este gobierno asqueroso… todo es asqueroso… el tiempo es asqueroso… si, asqueroso, y bla bla bla. Estamos cabreados. Aquí hace demasiado calor. Aquí hace demasiado frío. No me gusta este olor. La persona sentada delante es demasiado alta. Y la que tengo al lado, demasiado gorda. Y esa otra lleva perfume y yo soy alérgica… y bueno… ¡Ag!
Es como caminar descalza por una arena ardiente y cegadora, o sobre cristales rotos, o por un campo lleno de pinchos. Tienes los pies descalzos y piensas: “Esto es demasiado duro. Me duele de verdad, es terrible, demasiado cortante, demasiado doloroso… demasiado caluroso”. Pero de repente se te ha ocurrido una gran idea. Allá adonde vayas, lo cubrirás todo de cuero. Así no te dolerían más los pies. 
Cubrirlo todo de cuero allá adonde vayas para evitar el dolor viene a ser como decir: “Voy a liberarme de ella, voy a liberarme de él. Voy a regular la temperatura, voy a prohibir el perfume en el mundo y entonces ya no habrá nada que moleste en ninguna parte. Voy a liberarme de lo que me molesta –incluidos los mosquitos- en todo el mundo, y entonces seré una persona feliz y satisfecha. 
[Pausa]
Sí, ahora nos reímos, pero es lo que hacemos. Así es como vemos las cosas. Pensamos que si pudiéramos librarnos de todo, o cubrirlo de cuero, desaparecería nuestro dolor. Bueno, sí, claro, porque entonces ya no nos dañaría los pies. Es lógico, ¿no? Pero no tiene ningún sentido, en realidad. Shantideva decía: “Si simplemente te envolvieras los pies de cuero..”. Dicho de otro modo, si te pusieras zapatos podrías andar sobre las arenas ardientes, los cristales y los pinchos, y no sentirías ninguna molestia. Así que la analogía es: si te trabajas la mente, en vez de intentar cambiarlo todo afuera, se te pasará el mal humor.